¡Bienvenido al F-ocsverso!

"¡Click!" La música se reprodujo —¡Go! ¡Go! —Recargó el francotirador, la bala vacía salió volando —¡Go! ¡go, go, go! —Su mirada era indiferente, pero su canto emanaba energía; ansiedad —¡Go! ¡Go! —Apuntó el francotirador a aquella cabeza vacía, la cabeza enemiga —¡Go! ¡go-! —Al mismo tiempo sintió un frío metal tocar su quijada

—¡Zentanyl! —Alguien le quiere hacer daño

—¡Go! ¡Go! —La música se aceleró, ¿o su corazón lo hizo? —¡Go! ¡Go, go, go! —Miraba directamente al Zombie que tenía al frente en el reflejo de una manilla —¡Go! ¡Go! —Le dio la espalda a la puerta, mirándose directamente en el espejo —¡Go, go-! —Frunció su ceño fijándose en la herida amarillenta en su cuello —Muere, Zombie hijo de puta —Y se disparó en la quijada

—¡ZENTANYL! —Mientras la mitad de sus sesos, carne y cuero cabelludo gris azulado pintaban toda la habitación de rosa, la radio que sostenía resbaló directo al agua en la bañera. Pero la música no se detuvo, tomó más fuerza atravesando cables de audio que salían por la ventana hasta el tejado hacia unos altavoces

La canción retumbaba entre las paredes del edificio hasta varias cuadras lejanas. No importa donde estuvieses, sin duda voltearías hacia donde el ruido proviniera... E irías allí, como el Zombie que eres Los primeros corrían, después los armados y por últimos los gigantes pesados

—¡VANCE! ¡HIJO DE PUTA! —"¡Crack!" la mesa de vidrio acabó en pedazos. "¡Clang!" Otra patada. Ahora el telescopio estaba roto —¡¿QUÉ MIERDA HICISTE?! —La gata blanca de orejas puntiagudas tiraba todo lo que le estorbaba a su camino al baño, ya no le importaba el ruido, Vance ya se había encargado de ello —¡¿ESTO ES LO QUE QUERÍAS TODO EL TIEMPO, VERDAD?! —Enterró su sai en el interruptor fuera del baño, cortocircuitando todo el apartamento con los focos explotando dejando solo una iluminación del atardecer —¡¿ENTRAR A NUESTROS CORAZONES Y BOMBARDEARNOS DESDE DENTRO?! —Se abrió paso con una patada que fue suficiente para romper la manilla —¡RESPOND-!

Quedó fría. La mitad de su ojo resbalaba por el espejo repasando su figura. No quería bajar la mirada. Lo hizo, su otro ojo le miraba fijamente, resbalando poco a poco fuera de su cuenca colgando de un hilo de carne... Se empezó a mover

—¡AH! —Tomó una bocanada de aire dando un paso atrás. El cuerpo del lobo convulsionaba revolcándose en la sangre del suelo —¡Mierda! —Tomó la manilla y cerró la puerta con fuerza, puerta que lentamente volvió a abrirse por su cerradura rota —¡HIJO DE PUTA! ¡TE MORDIERON! —Su cerebro quería tomar el sai, sus manos temblaban, no podía

Balazos se escuchaban detrás de ella, en la salida del apartamento. Una voz franca se pronunció entre el tiroteo —¡¿Por qué no está Vance con su francotirador matando a los Zombies tanques, Kai?! ¡Están subiendo! —Una explosión cegó al toro corpulento antes de que pudiese alzar su arma como escudo. Frunció su ceño llevando un reojo a su compañero felino —¡Usa una maldita metralleta, Calico, no un revolver! —Retrociendo se asomó al apartamento a su lado un gato calicó con traje vaquero y actitud confiada jugaba con su arma

—Tu arma solo los agujerea, mi arma los detiene —Disparó. La bala rozó la oreja del toro, directo a un Zombie corredor, causándole resbalar directo al suelo. El toro le miró de reojo, bufando algo enfadado —Sabes que jamás te haría daño, mi puntería es perfecta —Entró a la habitación con la gata

El toro miró regresó su mirada a la horda de Zombies. El corredor se levantó y apenas rugió su cabeza explotó en mil pedazos, otros Zombies menos veloces le siguieron detrás, pero el toro con sus balas gigantes desapareció sus piernas en segundos, solo dejándoles un arrastre lento —Por eso prefiero las metralletas... —Susurró para sí, y antes de que pudieran acostumbrarse a la ligereza de sus cuerpos para lanzarse contra el toro, este mismo desapareció sus cabezas entre tantas balas —¡Saquen las cosas importantes mientras los distraigo, pero ya!

—El mío tiene más estilo —Mientras le quitaba la mirada al toro notó la figura de su amiga dentro, soltando una sonrisa emocionada —Kai, nos jodieron, ¿ya tomaste nuestros boletos para el bun-? —Shock, el departamento estaba destrozado, sangre en todos lados y su amiga congelada frente al baño, ¿qué pasó ahí? —¿Qué pasó? ¿Dónde está Vance? ¿Tiene que ver con quién saboteó la guarida?

—Él fue... Él se... Él se... ¡Mierda! ¡Les dije que no lo dejaran regresarse solo, mierda! —El calicó frunció su ceño mientras posaba su brazo en su hombro. La gata saltó, mirándole al fin. Se enserió al notar un retrato de horror sobre su amiga. Quería vomitar

—¿De qué hablas? ¿Qué le pasó a Luf-? —Garras atravesaron la puerta, se quedaron congelados, la puerta fue atravesada por otras garras, poco a poco llevaban su mirada hacia delante. Los zarpazos eran cada vez más seguidos y fuertes, mientras rugía con ira

—La puerta ni siquiera está cerrada, Zombie idiot-

—¡¿Vance es un Zombie?!

Con una patada la puerta salió volando hacia ambos

Lograron quitarse, pero la puerta chocó con el arma del toro, perdiendo control de esta —Puta —Sudó frío. De un segundo a otro los Zombies que quedaban saltaron al toro —¡Mierda! ¡¿Qué carajos está pasando ahí?! —Mordían su antebrazo cubierto, mientras aplastaba sus cabezas en la pared con su puño izquierdo y pateaba los que intentaban morder su panza enorme

El instinto de los gatos querían ayudar al toro, pero sus ojos no le quitaban la mirada al lobo de metro sesenta encorvado mirando directamente a ambos con su amarilloso ojo brillante, giró lentamente su cabeza pudiéndose notar pedazos de sesos colgando además de perdigones atorados. Su ojo daba toda la vuelta dentro de su cabeza, sin quitarles la mirada. Con una sonrisa inquietante

Un Zombie entró al apartamento —¡Harp!... ¡Resiste, ya vam-! —El lobo se lanzó a la chica alzando sus garras, esta se agachó a tiempo tropezando al suelo, el lobo terminó cortando a la mitad al Zombie que entraba. Se volteó a la gata del suelo, sonriente. Volvió a atacarla como bala, esta rodó hacia la pared, causando que el lobo chocara contra el suelo

Aterrada, sin querer hacer lo que hacía alzó sus sai's y empezó a apuñalar al lobo en su cuello, intentando cortar su cuello. Otra vez posó su mirada hacia ella, su cuello era débil, pero se mantenía pegado. Pegó sus garras en el pecho de la gata, llevándola contra la pared —¡AH! ¡AYUDA!

El calicó disparó al brazo que sostenía a la gata, la soltó —¡Vance! ¡No-! —La gata como bala rodó por el suelo hasta afuera del apartamento. Vance volteó al calicó. Tapó su boca —¡Perdó-! —Apretó sus manos al notar lo que decía —Ya está muerto... No puedo... —Lágrimas empezaron a brotar y alzó ambos brazos con sacando un segundo revolver mientras Vance gritaba saltándole de una vez. El gato gruñía mientras acertaba cada bala en su cuerpo, no le hacían nada, quedaban atoradas en su cuerpo

El lobo alzó su brazo a punto de rebanarlo, la primera bala explotó tumbándolos a ambos a lados contrarios, el brazo del lobo había estallado en pedazos, intentó levantarse para dar otro salto, pero otra bala explotó en su torso

—Creo que me fracturé el brazo derecho... Espero no perderlo —Adolorido se levantó cómo pudo y siguió disparando dirigiéndose a la salida, el lobo gritaba abrumado por las explosiones en su cuerpo

La gata sacó sus sai's y empezó a cortar las cabezas de los Zombies encima del toro que intentaba apartar, mientras sus lágrimas mezclada con sangre caía hacia la cara del toro —¡Qué asco, Kai!

—¡Vance murió! —La expresión del toro cambió. Estaba atónito

—¿Qué?... No... —El gato calicó salió de la habitación. El toro se levantó como pudo, volteando a la habitación mientras la gata se encargaba de los Zombies que subían las escaleras con cortes rápidos

—¡MIERDA, MIERDA, MIERDAAAAA! —Seguía apretando el gatillo, pero su arma no tenía balas ya. El lobo explotando cada segundo rugía y rugía con más fuerza, casi asimilando la ira de los gritos del calicó. El lobo simplemente dio un salto, Calico se apartó ágilmente, Harp no

Entró en pánico —¡NO! —El lobo le cayó encima, el antebrazo del toro era lo único que evitaba que las mordidas agresivas del lobo no llegaran a su cuerpo, su fuerza era increíble. Los gatos intentaron acercarse al toro para ayudarlo. El toro bufó —¡ALÉJENSE! —Tomó del cuello al lobo con su otra pezuña y se dio la vuelta para empujarlo contra la pared, manchándola de sangre y pus amarillo. Una y otra y otra y otra y otra- Otra bala explotó

Esta vez en su pierna, que estaba al nivel del estómago del toro, sus tripas se le empezaron a resbalar

—¡ARGH! —Su brazo falló, y los dientes de Vance alcanzaron el cuello del toro

—¡NO, MIERDA! —Calico jaló al lobo hacia él

—¡HARP! —La chica se lanzó al lobo, alejándolo del gato y cayendo al suelo sobre él, usando sus sai's para cortar cada parte de su cara, destrozando su ojo, sus dientes, su hocico —¡MUERE, MUERE, MUEREEE! —No paraba de molerlo, mientras el calicó estaba congelado

El toro aplastó la cabeza del lobo, acabándolo, pero con eso trituró la mano de la gata y su sai —¡PUTO LOBO!

—¡ARGH! ¡MI PATA! —La chica se empezó a retorcer mientras gateaba directo a una pared, balanceándose en posición fetal mientras sostenía su herida pata —¡AAAAAH, MIERDA, QUÉ DOLOR, AAAAGH!

Calico miraba a la chica con pedazos de metal atravesados en su mano, quería acercarse, pero también podía ver cómo parte de los intestinos del toro se le salían, las manos del toro se empezaban retorcer. Notó como un pedazo de su cuello le faltaba donde el lobo mordió dejando marcas amarillentas brillantes, el calicó posó sus manos en su boca, impactado

El toro se mostraba ido, pero se mostraba triste —Lo siento... L-Lo siento... L-Lo- —No pudo terminar de hablar pues se empezó a ahogar con su sangre, cayendo al suelo

—¡NO! —El gato se sacudía, sin saber a dónde mierda llevar sus manos, si a su boca o a ayudar al toro, o a su amiga —L-Lo maté... Mi arma, y-yo...

—¡CALICO! ¡POR FAVOR, AYÚDAME! —El gato volteó a su amiga, que se retorcía violentamente —¡NO PUEDO MOVER MI PATA! ¡M-MI PATA! —Regresó su mirada a su mano, cerrando sus ojos con fuerza

—¡VOY!... ¡DISCULPA, YO-! —El puño de Harp aplastó la cabeza de Kai, quedando pedazos de sus ojos y dientes pintado una sonrisa en la pared, su cuerpo ya no se movía. Calico dio pasos atrás impactado, tartamudeando. Volteó a Harp, su mandíbula colgaba, y su mirada era vacía, pero le miraba atentamente, pues según la perspectiva de Harp... Su cuello era apetecible. Alzó su arma

El gato ni podía ver bien por las lágrimas en sus ojos, pero ya sentía su cuerpo rendido, sus amigos murieron y ni su arma tenía, solo tenía- Un hachazo voló la cabeza del toro, dejó caer su arma, sus brazos flaquearon y cayó al suelo

—¿Ah? —Y con el toro fuera, pudo notar a un nervioso gato verde, con antenas metálicas, como si fuese un alíen, casi como un Cosplay. El punto es que le notaba nervioso, temblando, y apenas atacó soltó su hacha, era inexperto

—¿Estás bien? Yo-... —Lágrimas empezaron a brotar de él —Y-Yo, disculpa matar a tu amigo, los seguí desde el bosque, lamento presentarme así, también perdí a todo mi equipo y- —Demasiado inexperto, los Zombies detrás de él le saltaron

—¡Muévete! —Calico saltó al gato alíen quitándolo de camino, pero un Zombie alcanzó a morderle su mano derecha —¡Mierda! —Con su otro brazo tomó el hacha y decapitó como pudo a los Zombies que quedaban

Al igual que su antigua compañera, se dejó caer para apoyarse en una pared, mientras se sacudía por la infección subiendo velozmente en las venas de su brazo. El gato alíen tapó su boca —¡NO! ¡FUE MI CULPA! —El Calico le alcanzó el hacha

—¡Solo vete! ¡Desconecta los altavoces y vete! —El gato alíen tomó el arma —¡Ya no tengo tiempo! ¡Solo ve-! —Le amputó la mano —¡AAAAAAAAAH! —El gato alíen temblaba por los gritos de agonía del calicó, pero mantenía su mirada sobre la infección, no la había erradicado, seguía subiendo ahora por su antebrazo, elevó su mirada a su hombro y... —¡AAAAAAAAAAAGHHHHHHH! —Amputó todo su brazo

—¡No perderé a más personas! —Con lágrimas levantó al calicó que seguía gritando y llamando zombies y además de llevar el hacha, subiendo a ambos por las escaleras, mientras más Zombies les seguían

Apenas se conocían, pero Calico sabía que ambos sentían culpa de perdidas de amistades, irónico... En este mundo no importa nada, ni nadie, nada dura, ni siquiera un poco, pero mientras tengas a algo o a alguien... No tienes más opción que apegarte a ello, los Zombies ya tomaron todo el espacio que queda

Ambos gatos estaban acostados en el concreto de la azotea con su pelaje brillando gracias al atardecer, horas después de todo lo demás. Apáticos, con el calicó bocarriba hacia las nubes —¡Mm! —El calicó apretó sus ojos junto al gemido adolorido. Las pupilas del gato verdoso se agrandaban al atravesar una aguja hilada en el hombro del calicó, que gemía con cada puntada. Rugidos y rugidos se acumulaban, a un par de metros cerca a ellos unas puertas aseguradas con el mango de un hacha

—Perdón por tu brazo —Susurró el gato alíen, asomando un poco la mirada sobre el torniquete más bajo de su brazo, sosteniendo como puede lo que le queda. El calicó desvió la mirada elevando su hombro un poco, quiso expresarse con lo que era su brazo derecho, rápidamente tiró su brazo izquierdo, buscando restarle importancia

—Lo podremos ver luego... Porque creo que toca regresarnos... —El calicó se escuchaba vacío —Olvidé traer los boletos y... ¿Creo que esa es nuestro boleto hacia la salvación? No lo sé, ya no importa, a ese lugar íbamos mis amigos y yo cuando- —Su voz se quebró, mordió sus labios, miró de reojo al gato alíen que se había detenido en una posición fetal, con una mirada perdida a la nada el Calico revisó su hombro, la parte aruñada ya había sido cerrada. Podía notar un poco del torniquete, que intentaba ignorar con todos sus intentos. Rodó los ojos hacia el suelo, sintiendo culpa de no haber prestado la suficiente atención al gatito alíen —Por cierto, soy Calico —Buscó contacto visual con el gato alíen —¿Y tú?

Que no le quitaba la mirada a la nada —Marcos... Pero me dicen-... —Mordió sus labios —Decían... Markitos... Dime así mejor, me gusta más —Desvió la mirada, el Calico sonrió un poco, sí era algo adorable, era lógico llamarle así

—Está bien... —Entre un gemido incómodo se impulsó con su espalda para elevarse como el gato hacía, perdiendo su mirada hacia la misma nada que el gato alíen hacía —Me gusta

...

El hacha en la puerta se quebró, atravesándola los Zombies cómo podían. Ya estaban dentro. Saltaron los gatos, dándose la vuelta fijando una mirada enseriada hacia ellos. Iban a sobrevivir